9 may. 2007

EPOPEYA, LA VERSIÓN DE UN SOLDADO CHILENO.

Quisiera comentar brevemente, el significado que tiene para el Perú la emisión del documental chileno Epopeya, que se acaba de estrenar la semana pasada en Chile y en la cual se intenta presentar una “nueva visión” de la Guerra del Pacífico; ahora vista desde la “supuesta” perspectiva de un soldado cuyo cuerpo se encontró en Lima ciento veinte años después de la guerra.

El documental versa entorno a la supuesta lectura que le da aquel soldado chileno a la Guerra del Pacífico. En principio, hay que reconocer que para dicho documental se ha considerado, opiniones serias y diversas de los tres países involucrados en el conflicto: Chile, Perú y Bolivia; aunque no se ha hecho un deslinde o aclare entre los comentarios vertidos por los probos profesionales y la narración del soldado desconocido. Dicho de otra manera, mezclan ficción con interpretación histórica, lo cual genera especulación respecto al mensaje subliminal que pueda guardar este documental y que ya se viene comentando en algunos círculos. Este manejo de la información -sea involuntario o con razón de causa- permite tener cierta libertad subjetiva (si cabe el término) al momento de presentar la información e interpretación de los hechos. Por ejemplo, lo que llamó mi atención es el hecho que Chile insiste en fijar como causa desencadenante del conflicto la confabulación diplomática entre dos países, que se unieron en contra de la soberanía e intereses chilenos; esto en el discurso del soldado. Mientras que los historiadores invitados de los tres países han coincidido en indicar como causa principal el tema económico; es decir, el problema salitrero y los intereses de los diferentes consorcios que manejan el mercado salitrero a nivel mundial. Estos contrastes lo vamos a observar en algunos pasajes del documental que terminan por confundir al receptor de la información.

Además, se presenta una visión muy reducida, casi miope de lo que fue el combate de Iquique. Si bien es cierto se ensalza la imagen humanista y caballeresca de Grau, además del heroísmo de Prat, no se tomó en consideración la otra faceta del combate, la que protagonizaban en ese mismo momento la Independencia y la Covadonga. Me refiero al naufragio de nuestra mejor embarcación, “Independencia”, y el acto cobarde de los soldados Chilenos de ultimar a tiros desde la borda del buque de madera a los marinos peruanos náufragos.

En fin, no quiero extenderme en mi comentario, simplemente quisiera fijar mi posición respecto a lo que debería hacer el Perú. En principio seamos concientes que históricamente hemos tenido a los diplomáticos menos exitosos de la historia americana y me atrevería a decir mundial, y actualmente estamos revisando la delimitación marítima con Chile, al cual, si nos ceñimos a la historia, no se auguran buenos resultados. Por otro lado, debemos estar alertas, Chile ya lanzó el mensaje a través del documental: ¡por problemas diplomáticos comenzó la guerra del 79’!, esto debe tener respuesta inmediata, ¡no diplomática por favor!.... A algún disparatado nacionalista se le podría ocurrir “Guerra a Chile”, nada más alejado de la realidad. La respuesta debe darse a través de la misma vía, un documental serio, basado en hechos históricos contrastados y lo más importante, que tome como fuente directa a historiadores de los tres países involucrados, quienes libremente fijen su posición y al final hallar consenso en busca de la objetividad histórica.

Debemos olvidar resentimientos pasados y analizar la historia como realmente es: la herramienta que nos permite aproximarnos a la realidad, para poder entender verdaderamente nuestro pasado, comprender nuestro presente y proyectarnos sin temor al futuro que hasta ahora nos es incierto.

Entender, además, de una vez por todas, que perdimos la guerra por problemas que aún nos siguen aquejando: regionalismos, fragmentación, incapacidad programática de nuestros políticos, incapacidad política de cohesión social, marginación de clases populares ..… etc., y no seguir culpando a Chile de nuestra merecida derrota. Llegó el momento de mirar a Chile como nuestro rival sí, pero competitivamente hacerle frente e intentar superarlo en todas las áreas, culturales, sociales, políticas, económicas..etc. , esa debería ser nuestra venganza, proyección o, prestando el término de Flores Galindo, al menos nuestra utopía. Superar a Chile no es complicado compatriotas y lo mejor es que nosotros sí tenemos con qué hacerlo.