LA CULTURA TIAHUANACO

La Portada del Sol en las ruinas de Tiahuanaco, Bolivia. Foto: Flickr

La cultura Tiahuanaco

Es una de las civilizaciones más importantes de América pre-hispánica. Se desarrolló en la meseta del Collao y su centro principal fue la ciudad sagrada de Taipicala, a 18 kilómetros al sureste del Lago Titicaca.

Fue una sociedad gobernada por una casta teocrático-militarista, la que dirigió un estado expansivo y colonizador en los Andes del Sur. Al concentrarse en una región de clima muy frío los tiahuanaquenses desarrollaron principalmente la agricultura de altura (papa, olluco, quinua) y la ganadería de camélidos (alpacas y llamas). Además se empeñaron por fundar y controlar colonias enclavadas en diferentes pisos altitudinales. Este control de pisos ecológicos les permitía abastecerse de una variedad de recursos que en el altiplano no se podían producir. Es así que del piso Chala provenían las cosechas de algodón y muchos recursos marinos. Del piso Yunga obtenían abundantes frutales, de la Quechua variedades de papa y maíz, y de la Rupa Rupa, coca y madera.

Su dios principal fue Wiracocha o dios de la Varas, el mismo que fue representado en la famosa Portada del Sol. Esta es la pieza escultórica más destacada de Tiahuanaco. Otras muestras de su excelente tallado en la piedra son el monolito Bennet de 7. 3 metros de altura y el monolito Ponce de 3.5 metros.

En su capital, Taipicala, son célebres el Palacio de Kalasasaya, la pirámide de Akapana y el Templete semi subterréneo. En estas edificaciones se utilizaron grapas de cobre que mantenían las piedras labradas sólidamente unidas ante cualquier terremoto. Otras edificaciones menos conservadas son Quericala, Putuni y Pumapunco.

En sus grandes ceremonias religiosas utilizaban bellos vasos polícromados en forma de Kero y abundantes zahumadores llamados pebeteros.

Un avance notable de esta cultura es el uso del bronce, aleación de cobre y estaño, en la elaboración de diversos intrumentos para la élite.

Mención aparte merecen los waru waru o camellones, las famosas chacras elevadas con canales circundantes que protegían los cultivos de las inundaciones y de las heladas del Altiplano. También cultivaron en terrazas agrícolas llamadas andenes.

Según el etnohistoriador Waldemar Espinoza Soriano, cuando Tiahuanaco era asolado por las constantes sequías del siglo XII d.C. llegaron desde el sur miles de pastores seminómades que después de muchos guerras destruyeron Taipicala y se asentaron en toda la meseta del Collao. Se trataba de los aymaras que se dividieron en varios reinos como el Colla, el Lupaca y el Pacaje.