23 abr. 2008

¿QUIÉNES SON LOS HABITANTES MÁS ANTIGUOS DEL PERÚ?

Cueva de Piquimachay.
¿Quiénes son los habitantes más antiguos del Perú?

En el post anterior publicamos un artículo de la arqueóloga Danièle Lavallée donde descartaba que hayan existido "los hombres de Paccaicasa" (18000 años a.C.), pero sí aceptaba la existencia de los "los hombres de Ayacucho" (13000 años a.C.) y que éstos fueron cazadores de animales pleistocénicos. Pues el arqueólogo Joaquín Narváez nos envió un correo donde refuta la existencia de los "hombres de Ayacucho" y asegura que los habitantes confirmados más antiguos del Perú son los "hombres de Guitarrero" -complejo I- con 13000 años a.C. También señala que en la costa, el sitio con restos arqueológicos más antiguo es Quebrada Tacahuay en Moquegua con 11000 años a.C. aproximadamente.

A continuación, las interesantísimas aclaraciones de Joaquín Narváez (resalto en negritas algunas partes muy importantes).

SOBRE LA CUEVA DE PIKIMACHAY
Escribe:  Joaquín Nárvaez Luna (arqueólogo)
Hola Arturo

Los comentarios de Lavallée son muy interesantes. Ella hace bien en descartar la fase Pacaicasa como evidencia de ocupación humana. En primer lugar, porque nunca quedó clara la asociación de los Scelidotherium con gente en la cueva. Tampoco son muy fiables los fechados radiocarbónicos ya que no se fechó material cultural sino huesos de animales que no mostraban evidencias de trabajo humano. Y, lo más importante, los supuestos artefactos en realidad eran piedras naturales (Lynch 1990:25).

La siguiente fase en la cueva, "Ayacucho" es bastante debatida. El primer problema reside en que la mayoría de supuestos artefactos de este complejo son también piedras naturales. Pero de todas formas quedan algunos especimenes cuya factura humana es indudable, entre los cuales están 4 artefactos unifaciales, que MacNeish identifica como posibles puntas y cuchillos (MacNeish et al 1980, Vol. III: 49). Un fechado de Ayacucho dio 12,200±180 B.P (UCLA-1964), lo que dio pie a MacNeish para fechar este complejo entre 13,000 a.C. y 11,000 a.C. Una tercera ocupación cultural de Pikimachay llamada "Complejo Huanta" presenta asimismo problemas ya que casi todos los supuestos artefactos también eran piedras naturales (Lynch 1990:25). El único artefacto indudable de este complejo es una punta lítica bifacial. Huanta fue fechado entre 11,000 a.C. y 9000 a.C. (MacNeish et al 1980a:225).

Me di el trabajo de calibrar los fechados de MacNeish utilizando el método de Richard G. Fairbanks (http://radiocarbon.ldeo.columbia.edu/research/radcarbcal.htm), para tener una idea más clara de sus reales posiciones cronológicas.

El fechado de Ayacucho 12,200±180 B.P (UCLA-1964) calibrado estaría en algún momento entre 12,300 a.C. y 11,844 a.C. Para datar Huanta, MacNeish utiliza dos fechados el UCLA-1964 que marcaría el inicio y 10,280±170 B.P. (I-5699) el final. Al revisar la compilación de fechados radiocarbónicos del Perú, Ecuador y Bolivia (http://www.softdesign.pl/test/andy/index.php) el segundo fechado no figura para nada lo cual me extraña bastante. Tampoco lo he visto en la publicación final de MacNeish. Pero asumiendo que existe, el final de Huanta se ubicaría entre el 10,404 a.C. y 9,770 a.C. (fechas radiocarbónicas calibradas). Esto lógicamente es más antiguo que lo que originalmente había estimado MacNeish (9,000 a.C.) lo que confirmaría a Huanta como una tercera ocupación Plesitocénica en Pikimachay.

Pero, ¿qué tan certera es la secuencia de ocupaciones en dicha cueva? Creo que ese es el meollo del asunto. Y es que la existencia de dos desplomes y la presencia de roedores que hicieron sus madrigueras en la cueva (MacNeish et al 1980a Vol. 2) permiten suponer que hay mezcla de artefactos de distintas capas. A eso debemos agregar lo poco cuidadoso de la excavación de MacNeish que impide tener una clara idea de la asociación de dichos artefactos con restos de paleofauna y fechados radiocarbónicos como bien lo señala Thomas Lynch (1990:25). Veamos por qué.

Los capas que contienen los artefactos asignados a los Complejos Ayacucho (zonas h y h1) y Huanta (Zona h) fueron cubiertos por toneladas de roca que cayeron del techo de la cueva. MacNeish fecha este desplome entre 9,000 y 7,000 a.C. (sin calibrar, por lo que podría ser más antiguo). Sobre el desplome se dieron nuevas ocupaciones, muy esporádicas, que MacNeish asigna a los complejos Jayhua y Chihua, que sin duda son ya holocénicos. Un nuevo desplome ocurrió posteriormente en la cueva y luego ocurrieron nuevas ocupaciones de culturas que ya tenían cerámica.

La pregunta que muchos arqueólogos se han hecho es la siguiente. Dado el hecho del derrumbe, ¿los artefactos pertenecientes a Huanta y Ayacucho no podrían corresponder a las ocupaciones holocénicas que se filtraron por los intersticios del derrumbe hasta alcanzar las capas pleistocénicas? ¿Los roedores presentes en la cueva al hacer sus madrigueras no pudieron llevar artefactos holocénicos a capas anteriores?

Estas preguntas son perfectamente válidas. Y es que, aparte de Pikimachay, todos los demás sitios investigados por MacNeish no presentan ocupaciones tan antiguas ¿Por qué una sola cueva habría sido habitada por cazadores que de hecho se mueven utilizando varios puntos como campamentos y lugares de caza o procesamiento de presas?

Es por eso que a pesar de existir evidencias de cazadores en la cueva, en realidad no sabemos a que época pertenecen. Podrían ser cazadores pleistocénicos que coexistieron con paleofauna, como también cazadores holocénicos de una fauna moderna. Hay que considerar también, como el mismo MacNeish lo sostenía, que el Complejo Ayacucho mostraba artefactos muy poco aptos para aprovechar paleofauna pleistocénica (McNeish 1978:479) mientras el Complejo Huanta estaba muy pobremente representado, por lo que McNeish afirmaba que eran aún mucho menos comprensible que Ayacucho (MacNeish et al 1980a) .

Dados los problemas que presentan los complejos Ayacucho y Huanta de Pikimachay, y en contra de lo que dice Lavalle, hasta el momento los vestigios humanos certeros más antiguos del Perú provienen de la cueva Guitarrero en la sierra de Ancash, sitio que Lynch excavó en la década de 1970. Allí, el Complejo I arrojó un fechado de 12,560±360 a.P. (que calibrado estaría en algún momento entre 13,097 a.C. y 12,101 a.C.). En la costa, el sitio más antiguo es Quebrada Tacahuay en Moquegua con un fechado de 10,770±150 a.P. (calibrado entre 11,190 a.C. y 10,395 a.C.) (deFrance et al 2001:419).

Creo que no hay duda de que los seres humanos llegaron al Perú a fines del Pleistoceno y que cohabitaron con plaeofauna ya extinta. Esto se concluye de los fechados más antiguos de Guitarrero, Quebrada Tacahuay, Quebrada Jaguay (Camaná) y Paiján (La Libertad) que calibrados se ubican en algún momento entre 13,097 a.C. y 10,495 a.C. Hay que recordar que el comienzo del Holoceno se fecha en 9,600 a.C. Sin embargo, hasta el momento, el único lugar peruano que presenta asociación directa de paleofauna (venado Agalmaceros y caballo Parahiparion) y seres humanos es Uchkumachay, aunque lamentablemente sin fechado (Wheeler et al 1976).

Referencias:
deFrance, Susan D; David K. Keefer; James B. Richardson; Adán Umire Alvarez


2001 Late Paleo-Indian Coastal Foragers: Specialized Extractive Behavior at Quebrada Tacahuay, Peru. Latin American Antiquity, Vol. 12, Nº 4, pp. 413-426.
Lynch, Thomas F
1990 Glacial-Age Man in South America? A Critical Review. American Antiquity, Vol. 55, No. 1, pp. 12-36.
MacNeish R. S
1978 Late Pleistocene Adaptations: A New Look at Early Peopling of the New World as of 1976. Journal of Anthropological Research 34:475-496.

MacNeish, R.S., A. García, L. Lumbreras, R. Vierra y A. Nelkin-Terner

1981a Prehistory of the Ayacucho Basin, Peru: vol. 2, Excavations and Chronology. Ann Arbor, University of Michigan Press.

MacNeish, R.S., A. García, L. Lumbreras, R. Vierra y A. Nelkin-Terner and Carl J. Phagan

1981b Prehistory of the Ayacucho Basin, Peru: vol. 3, Non Ceramic Artifacts. Ann Arbor, University of Michigan Press.
Wheeler, Jane; Edgardo Pires-Ferreira y Peter Kaulicke
1976 Preceramic Animal Utilization in the Central Peruvian Andes. Science, New Series,

Vol. 194, Nº 4264, pp. 483-490.