18 de may. de 2008

¿CÓMO MURIÓ TÚPAC AMARU II?


Suplicio de Túpac Amaru II en la Plaza de Armas del Cusco. 
Dibujo: Juan Carlos Silva.

Un día como hoy, en 1781, fue descuartizado Túpac Amaru II, en medio de la plaza del Cusco abarrotada por una multitud convocada por el visitador español José Antonio de Areche. Es motivo especial para estudiar su rebelión en el contexto de las reformas borbónicas, así como la trascendencia del movimiento en el proceso de la guerra por la independencia americana.

A continuación un texto del historiador Carlos Daniel Valcárcel recordando lo que pasó aquel 18 de mayo de 1781.

La muerte de Túpac Amaru y los rebeldes de 1780
Carlos Daniel Valcárcel *

Ya el 2 de mayo la salud de Túpac Amaru estaba muy quebrantada y fueron acelerados los trámites judiciales. El fallo fue expedido el 15 de mayo de 1781 y la sentencia llevada a cabo tres días después. El 18 de mayo, un día viernes para mejor recuerdo se cumplieron las ejecuciones.

En el centro de la gran plaza del Cusco se encontraba una horca de cuatro caras, colocada sobre un tabladillo y rodeada por soldados con fusiles y bayonetas caladas. Los reos salieron metidos en zurrones, a la cola de caballos aparejados, en compañía de sacerdotes y milicianos.

Llegados ante el lugar del suplicio ingresaron en forma sucesiva. Berdejo, Castelo, Bastida y el negro Oblitas fueron ahorcados en forma corriente. Igual pena sufrieron Hipólito, hijo mayor de Túpac Amaru y su anciano tío Francisco, con el añadido de cortarle la lengua.

A la cacica Condemayta le dieron garrote sobre un tabladillo dispuesto con un torno de fierro. Llegado su turno, doña Micaela subió al tablado y “no desmintiendo en aquel trance su enteresa se resitió a sacar la lengua, que hubo de cortarle el verdugo después de muerta”.

Como debía sufrir también la pena del garrote y tenía el cuello muy delgado el torno no lograba ahorcarla, siendo rematada por los verdugos mediante patadas en el estómago y en los senos. Entonces le tocó el turno al caudillo. Conducido al centro de la plaza, se le cortó la lengua, fue colocado entre cuatro caballo, sujetos a las extremidades del reo por las cinchas. Terminados los preparativos oyose una señal y los jinetes partieron a cuatro puntos señalados en el infinito, aunque no pudieron avanzar más allá porque la fortaleza física del condenado resistió el sacrilegio intento de fragmentarlo. Durante algunos instantes Túpac Amaru se debatió en el aire.

El pequeño Fernando agobiado por el cruel espectáculo, dio un grito tan lleno de miedo externo y de angustia interior que por mucho tiempo quedaría en el oído de aquellas gentes. Entonces el visitador Areche mandó decapitar debajo de la horca y condenado a perpetuo destierro en África. Los cuerpos de Túpac Amaru y de doña Micaela fueron quemados y sus cenizas arrojadas al río Huatanay. La cabeza y las extremidades del caudillo así como parte de las de doña Micaela serían expuestas en diferentes lugares del obispado del Cusco para escarmiento perpetuo de rebeldes.

* Fuente: VALCÁRCEL, Carlos Daniel, Túpac Amaru, editorial Jurídica, Lima.