18 sep. 2008

INVESTIGACIONES RECIENTES DEL PRECERÁMICO PERUANO

Ruth Shady, investigadora del precerámico peruano.

Autor: Alejandro Chu, vía Proyecto Bandurria

Todos los trabajos anteriores sirvieron de base para que, en la década de 1970, se formularan diferentes teorías para explicar el surgimiento de las sociedades complejas en la costa. Las investigaciones mostraban que la complejidad social se estaba gestando en el Precerámico, en especial en el Precerámico Tardío, y que era necesario encontrar una explicación a este fenómeno. Ya Lanning (1967) había notado la importancia de los recursos marinos en la dieta de los pobladores de la región Ancón-Chillón. Otros arqueólogos peruanos, como Rosa Fung, también se habían percatado de la importancia de los recursos marinos en el surgimiento de la Civilización Andina (1972). Posteriormente, Michael Moseley, quien trabajó en la región Ancón-Chillón durante los sesenta, postularía la teoría sobre las “Fundaciones Marítimas de la Civilización Andina” (1975), según la cual los grandes complejos de arquitectura monumental de la costa peruana habrían sido construidos dentro de una economía basada en los recursos marinos. Inmediatamente después de su publicación, esta hipótesis recibió muchas críticas, porque el resto de civilizaciones en el Mundo habían surgido sobre la base de la agricultura, y en ese momento era inconcebible pensar que una civilización pudiera hacerlo mayormente sobre recursos como el pescado y los mariscos. Era un tiempo en el cual muchos investigadores pensaban que solo la agricultura tenía la capacidad de sustentar el proceso de formación de sociedades complejas, y que los productos marinos solamente podían mantener sociedades económica y socialmente deficientes. Sin embargo, Moseley (1992: 8) ha indicado que la teoría de las Fundaciones Marítimas de la Civilización Andina fue formulada como una explicación inductiva sobre la base de un cuerpo de información que se había ido acumulando a partir del estudio de varios sitios costeros tempranos. Por su parte, el investigador norteamericano Mark Cohen (1977, 1978), empleando los datos de la región Chillón-Ancón, propuso que la presión demográfica fue el motor para el surgimiento de la agricultura y la complejidad social en el área.

En la década de 1980 se produjeron mayores avances en las investigaciones sobre el Precerámico Tardío. Se investigaron sitios como Áspero por Robert Feldman (1980), El Paraíso (Ventanilla) por Jeffrey Quilter (1985) y Los Gavilanes (Huarmey) por Duccio Bonavía (1982) en la costa; Huaricoto (Fig. 8) por Richard Burger (1985), La Galgada por Terence Grieder (1988) y Piruru por Elizabeth Bonnier (1983) en la sierra. Ellos sirvieron para identificar una tradición arquitectónica, tanto en la sierra cuanto en la costa. La obra de Carlos Williams (1980) sintetizó el conocimiento de esa década sobre la arquitectura Precerámica, y ofreció una secuencia del desarrollo arquitectónico temprano en los Andes Centrales. Se empezó a hablar entonces de una sociedad jerarquizada compleja, a nivel de jefatura (p. e. Feldman, 1980, 1985, 1987, 1989).

Sin embargo, en la década de 1990, se cambió el concepto que se tenía sobre el periodo Precerámico Tardío. Con las investigaciones de Ruth Shady en Caral y el valle de Supe, iniciadas en 1994, se revolucionaron las ideas sobre el periodo. Sus trabajos pioneros descubrieron que Caral y los grandes centros monumentales del valle de Supe, identificados como sitios con cerámica temprana (p. e. Burger 1992: 76) eran mucho más antiguos, y correspondían a una sociedad altamente organizada del Precerámico Tardío. Según Shady, esta sociedad estuvo interconectada con otras de los Andes, tanto de la costa cuanto de la sierra y la selva, e intercambiaron entre ellas productos e ideas, las que se sintetizaron en sitios como Caral y otros de los valles de Supe, Pativilca y Fortaleza. Fue en esta región donde surgió la “Civilización más Antigua de América”. Las excavaciones en Caral llevaron a Shady (1997, 1999a, 1999b, 2004) a postular el surgimiento de la ciudad y el Estado durante el Precerámico Tardío.

En resumen, los estudios sobre el Precerámico se pueden organizar de la siguiente manera:
•Décadas de 1940 y 1950: Descubrimiento del Precerámico como tal, gracias a los trabajos de Bird y Engel. Los avances en la datación absoluta, con el método del fechado radiocarbónico, permitieron conocer con exactitud la antigüedad de los restos precerámicos.
•Década de 1960: Avances en las investigaciones de los sitios del periodo Precerámico Tardío (Kotosh, Asia, Río Seco, El Paraíso, etc.). Elaboración de la secuencia cronológica para la ocupación precerámica de la región Ancón-Chillón. Establecimiento de las periodizaciones de Lumbreras y Rowe-Lanning, que incluyeron al periodo Precerámico.
•Década de 1970: Desarrollo de teorías y modelos explicativos para las sociedades del Precerámico de la costa: las Fundaciones Marítimas de la Civilización Andina.
•Década de 1980: Avances en las investigaciones y estudios de más sitios precerámicos. Se caracteriza al Precerámico Tardío como una sociedad compleja, al nivel probablemente de jefatura o curacazgo.
•Década de 1990: Reformulación del periodo Precerámico Tardío. A partir de los estudios en Caral se plantea el precoz desarrollo de la alta cultura en los valles de Huaura, Supe, Pativilca y Fortaleza, y el surgimiento de la ciudad y el Estado prístino.
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