28 mar. 2009

PRESIDENTES QUE MANIPULARON ELECCIONES

Andrés Avelino Cáceres y un gabinete de su primer gobierno (1886-1890).
Foto: Centro de Estudios Histórico Militares-El Comercio

Alan García Pérez dejó para la posteridad otra frase que sorprendió a todos: "En Perú el Presidente ... sí puede evitar que sea presidente quien él no quiere". Es evidente que dichas expresiones se basan en varias manipulaciones y fraudes electorales de nuestro pasado republicano. Entonces me puse a recordar los diferentes procesos electorales donde eso había ocurrido, y encontré solo 3 casos contundentes. Aquí van:

1890: CÁCERES ENCARCELA AL FAVORITO PIÉROLA

Una semana antes de las elecciones de 1890, Nicolás de Piérola fue apresado por el gobierno de Andrés Avelino Cáceres. El pretexto fue el golpe de estado que el caudillo arequipeño encabezó en diciembre de 1879, en plena Guerra del Pacífico. El verdadero motivo era su gran favoritismo, que hacía peligrar el triunfo del candidato oficialista Remigio Morales Bermúdez. Con Piérola preso, Morales Bemúdez ganó fácil las elecciones.

1950: ZENÓN NORIEGA APRESA A MONTAGNE

El general Ernesto Montagne era el único candidato rival de Manuel Odría. Y su popularidad aumentaba cada día. Entonces el general Zenón Noriega, jefe de la Junta Militar, lo mandó encarcelar, acusándolo de estar involucrado en la rebelión arequipeña de junio de 1950. Ganó su compañero de armas y compadre: Manuel Odría.

1990: ALAN GARCÍA SATANIZA A VARGAS LLOSA

Mario Vargas Llosa, el principal opositor del gobierno de Alan García, era el favorito. Las fuerzas del gobierno trataron de impulsar la candidatura del aprista Luis Alva Castro, pero al verlo sin muchas opciones se movilizaron en favor del outsider Alberto Fujimori. Se utilizaron diferentes medios para satanizar a Vargas Llosa, incluso se rebuscó en su pasado con la esperanza de involucrarlo con algún ilícito. Al final el novelista perdió en segunda vuelta. Alan García respiró aliviado, aunque por poco tiempo.

Aparte de los que cometió Fujimori, estos fueron los casos más escandalosos de manipulación electoral en nuestra vida republicana. De ellos solo Alan García lo hizo por un candidato que no era de su partido. Lo hizo para que pierda el que se oponía a "su modelo" y gane un novato que aparentemente era manipulable. Ahora comprendemos mejor por qué Alan no dijo "Eso se ha demostrado"; sino "Yo lo he demostrado".