2 may. 2009

LA SOBERANÍA POPULAR

Don Benito Laso González (1783-1862) se hizo llamar el "Robespierre peruano". Foto: Archivo Peisa

El primero en responderle a Bartolomé Herrera, después de su discurso del 28 de julio de 1846 sosteniendo la "Soberanía de la Inteligencia", fue don Benito Laso. Este abogado y político arequipeño explicó que los conservadores le negaban a los pueblos el derecho de pensar y opinar sobre sus respectivos gobiernos. La doctrina que otorga la soberanía "a los más capaces" destinados "por la Providencia" era una deleznable justificación de los tiranos y mandones que se colocaban "en el trono del gobierno". Laso, defendiendo la "Soberanía del Pueblo", remarcó que no era justo ni bueno para la patria que se condene a la gente de extracción popular a la obediencia perpetua y "una ciega sumisión". Todos los peruanos, incluso los siervos indígenas y esclavos negros analfabetos, deben ser "hombre libres que disfruten de su propio derecho", y como ciudadanos deben tener la potestad de elegir y ser elegidos.

En una sesión de la Camara de Diputados que presidía el mismo Bartolomé Herrera, su ex-alumno Pedro Gálvez también impugnó la doctrina de la "Soberanía de la Inteligencia" señalando que la capacidad no era el origen del derecho, y remarcando que "no se puede declarar a los menos capaces absolutamente incapaces y a los más capaces absolutamente capaces". Según Gálvez, la aptitud para elegir no depende del conocimiento de la escritura. Pueden relacionarse con ella la edad o el estado mental, pero no el saber leer y escribir. Argumentó que todo individuo tiene capacidad para algo, y los no letrados también contribuyen a la nación con sus trabajos, por más humildes que estos sean. Finalmente señaló que confiar exclusivamente la dirección del país a "la aristocracia del saber" era someter a tutela perpetua a quienes por su condición económica no habían estudiado en el colegio o la universidad.

Otorgar el derecho de sufragio a los analfabetos fue el tema central del "Tercer debate doctrinario" de nuestra historia republicana, pero conservadores y liberales también discutieron en torno a los privilegios que ostentaba el clero, la existencia del tributo indígena, la abolición de la esclavitud y la libertad religiosa.

Las polémicas se expresaron en vibrantes discursos parlamentarios y extensos artículos en la prensa escrita. Su punto más álgido llegó con la guerra civil de 1857-1858. Fue provocada por el general conservador Manuel Ignacio de Vivanco.

Aparte de Benito Laso y Pedro Gálvez, otros destacados liberales de mediados del siglo XIX fueron José Gálvez, Francisco de Paula Gonzalez Vigil y Manuel Toribio Ureta. El foco cultural de sus ideas fue el Colegio Guadalupe, y su principal vocero periodístico fue el diario Correo Peruano.

Fuentes:
- BASADRE, Jorge. Historia de la República del Perú .
- BASADRE, Jorge. Perú: problema y posibilidad .
- CONTRERAS, Carlos y Marcos Cueto. Historia del Perú contemporáneo .
- ROLDÁN, Julio. Perú, mito y realidad.
- TAURO DEL PINO, Alberto. Enciclopedia Ilustrada del Perú.