14 jun. 2009

LEYENDAS AMAZÓNICAS SOBRE JUAN SANTOS ATAHUALPA

Curacas yaneshas en un congreso tribal del año 2008. Foto: Banana Travels

Como lo había anunciado ayer, aquí tenemos la continuación del interesante reportaje a la comunidad Yanesha de la selva central sobre sus tradiciones en torno a Juan Santos Atahualpa, caudillo que lideró a sus ancestros en la guerra contra los españoles, durante los gobiernos de los virreyes Villagarcía y Superunda (1742-1756).

En esta parte los ancianos yaneshas relatan algunas leyendas casi desconocidas en Occidente. Por ejemplo, la del negro Yenanem y del hechicero Shellmen. También se refieren a la Biblia y a la ausencia de Santos en sus páginas.




Traducción:


Querían matar a Santo pero él prendió fuego en la montaña y se convirtió en piedra. Entonces ellos enviaron un hombre negro llamado Yenanem para matar a Santo con una escopeta, su hija lo acompañó. Y cuando Santo convirtió a Yenanem en piedra, su hija se quedó sentada ahí. Con mucha tristeza en su voz, cantó a su padre. Ella cantó y nuestros antepasados contestaron (la anciana canta en lengua yanesha). Es lo que nuestros antepasados dijeron.

Nuestro Padre Santo enseñó a nuestros antepasados como luchar contra los españoles, él les enseñó cómo lanzar la boleadora para matarlos. Ellos practicaron el lanzamiento. Ellos dicen que un día Santo aceptó el desafío de Shellmen, un gran hechicero. Shellmen arrojó un hueso de rodilla de toro envuelto en hojas de la mágicas de su boleadora. El hueso golpeó a Santo en su corazón, pero no lo mató. Entonces, Santo se levantó y mató a Shellmen. Esa es la historia de Santo y Shellmen.

Mi padre me dijo que cuando la gente visitó a nuestro Padre Santo todos los hombres y mujeres empezaron a cantar y bailar antes de llegar a su templo. Cuando ellos se acercaron, todos se arrodillaron en su honor. Nuestro Padre Santo nos enseñó muchas cosas buenas.

En aquel tiempo, nuestros antepasados vivieron en una situación muy difícil y terrible, pero nuestro Padre Santo transformó todo en la paz y la tranquilidad.

Hace mucho, cuando nuestros antepasados sufrieron en manos de los españoles, nuestro Abuelo nos compadeció y envió a su hijo para enseñarnos a tener buenos pensamientos y vivir en paz. Lamentablemente, nosotros no sabíamos seguir su consejo.

Esto es la verdad, nuestros antepasados no conocían la escritura entonces, ¿cómo podrían ellos hacer conocido las enseñanzas de nuestro Padre Santo? Déjeme decir esto: hoy todos sabemos leer la Biblia, así conocemos a nuestro Padre Jesús, que existió y es inmortal. Pero la Biblia no cuenta como nuestro Padre Santo vino al centro de la tierra, aquí en Metraro. La Biblia no cuenta sobre Nuestro Padre Partshesa tampoco, pero sabemos que ellos vinieron aquí también y continúan protegiéndonos. Sí, aún hoy.