6 nov. 2009

LA MUERTE DE FRANCISCO I. MADERO

Monumento a Francisco I. Madero en Ciudad de México.
Foto: Alfredo Guerrero.


Desde que asimió el gobierno en noviembre de 1911 Francisco I. Madero tuvo que enfrentar muchas conspiraciones y sangrientas rebeliones. Entre los rebeldes se encontraba Emiliano Zapata, líder de los campesinos de Morelos, quien cada vez tenía más apoyo en otras regiones empobrecidas del país. Los zapatistas exigían que Madero cumpla su promesa electoral de restituir las tierras del pueblo usurpadas por los grandes hacendados.

Por otro lado las fuerzas reaccionarias se unieron a los generales Bernardo Reyes y Félix Díaz, hermano del derrocado dictador Porfirio Díaz. Los maderistas lograron derrotarlos y encarcelarlos en Ciudad de México, pero muy pronto se confabularon con algunos federales, fugaron y atacaron el Palacio Nacional. En el choque murió Bernardo Reyes, pero Félix Díaz se atrincheró en el cuartel "Ciudadela".

Victoriano Huerta traicionó a Francisco Madero. Foto: Gustavo Casasola.


Pronto llegó el trágico desenlace. El felón Victoriano Huerta, jefe de las fuerzas maderistas decidió unirse a Félix Díaz. Firmaron el "Pacto de Ciudadela" (9-2-1911) y exigieron la renuncia de Francisco I. Madero. El arreglo contó con el apoyo de Estados Unidos, a través de su embajador Henry Lane Wilson.

Acorralados Francisco I. Madero y su vicepresidente José María Pino renunciaron y fueron conducidos de Palacio a la Penintenciaría de Lecumberri. Los golpistas habían prometido respetarles la vida y dejar que se exilien en Cuba, pero la noche del 22 de febrero de 1911 ambos fueron asesinados a balazos por los esbirros del traidor Victoriano Huerta.

Victoriano Huerta y sus víctimas Madero y Pino. Imagen: El Águila (Flickr).