28 nov. 2009

LA VIRGEN DE GUADALUPE (BREVE HISTORIA)

La Vírgen de Guadalupe de México. Foto: Groovysamonline (Flickr).

Breve historia de la Virgen de Guadalupe 

Según la tradición católica la Virgen María se apareció el 12 de diciembre de 1531 al indio Juan Diego Cuauhtlatoatzin, en Tepeyac (en el norte de Ciudad de México). Le pidió recoger algunas rosas y dárselas en un ayate (manto) al obispo de México Juan de Zumárraga. Cuando este sacerdote extendió el manto vio que tenía una imagen de la Virgen María con rasgos indígenas.

Resulta interesante saber que antes de llegada de los españoles, en Tepeyac estaba el templo de Coatlicue o Tonantzin, diosa azteca de la tierra y la fertilidad. Cuando llegaron los misioneros franciscanos lo destruyeron y levantaron una ermita para adoctrinar en la fe católica a los indígenas de la zona. Juan Diego era un indio recién evangelizado, y algunos de sus paisanos habían aprendido a pintar. Muchos estudiosos le atribuyen la pintura de la Virgen de Guadalupe al indio Marcos Cipac.

En 1555, el arzobispo Alonso de Montúfar mandó ampliar la ermita, que con el paso de los años se convirtió en un gran centro de peregrinación para los indios recién convertidos y para gente de todas las razas y condición social. En 1695 se construyó la Basílica de Guadalupe, donde hoy en día millones de devotos veneran la imagen de la "Reina de México y Emperatriz de América".

Breve biografía de Juan Diego Cuauhtlatoatzin

Cuauhtlatoatzin ("el que habla como águila") fue un indio azteca nacido en Cuautitlán en 1474. Siempre se dedicó a la agricultura, y se casó con una indígena de su pueblo, pero nunca tuvo hijos. En la década de 1520 su pueblo fue conquistado por los españoles y evangelizado por los franciscanos, quienes lo bautizaron como Juan Diego.

Según la tradición católica en la mañana del 9 de diciembre de 1531, Juan Diego pasaba por el cerro Tepeyac, rumbo a la iglesia de Tlatelolco, cuando se la apareció la Virgen María "en medio de un arco iris, ataviada con esplendor celestial" y le habló en náhuatl, la lengua de los aztecas. Ella le dijo que era la madre de Dios y que deseaba que le construyan un templo en aquel lugar. El indio se lo contó al obispo Juan de Zumárraga, pero éste le pidió alguna señal o prueba de lo que afirmaba. Entonces Juan Diego volvió al cerro y la Virgen le dijo que cogiera unas rosas de lo alto del cerro y las lleve en su ayate o manto al sacerdote. Cuando el indio extendió el manto ante Zumárraga apareció la imagen de la Virgen de Guadalupe.

Desde entonces Juan Diego vivió custodiando el "milagroso ayate" en una ermita que el obispo mandó construir en el cerro Tepeyac. Hasta su muerte relataba las apariciones de la Virgen María a sus paisanos y los cada vez más numerosos peregrinos. Falleció el 30 de mayo de 1548, a la edad de 74 años.