16 dic. 2009

LA AGONÍA DEL LIBERTADOR SIMÓN BOLÍVAR

Simón Bolívar en Santa Marta (diciembre de 1830).
Pintura: Manuel Ángel Puchi F.


La agonía del Libertador Simón Bolívar

Simón Bolívar se salvó del atentado del 25 de setiembre de 1828, pero los movimientos rebeldes se extendían por toda la República, especialmente en Caracas donde sus enemigos exigían su inmediata renuncia. La guerra contra el Perú ya había comenzado, y el fantasma de la guerra civil amenazaba con destruir la Gran Colombia. En 1829 se agravó la tuberculosis que sufría el Libertador, su contextura física y su estado de ánimo se deterioraban constantemente. Incluso llegó a describirse como "un esqueleto en vida".

El 6 de mayo de 1830, Caracas decidió su separación de la Gran Colombia. El 13 de mayo lo haría Quito. Aún sin saberlo, en Bogotá, Simón Bolívar renunció al gobierno el día 8, se despidió de Manuelita Sáenz y se retiró a la costa norte con la idea de embarcarse rumbo a Europa. Estando en Cartagena, se enteró de las independencias de Venezuela y Ecuador. Había muerto la República de Gran Colombia. En la misma ciudad le informaron del asesinato de su leal amigo Antonio José de Sucre, ocurrido en Berruecos el 4 de junio de 1830.

Desengañado y afligido el Libertador siente que su estado de salud se agrava y que no resistirá un largo viaje por el Atlántico. Decide posponerlo y se traslada a Santa Marta, adonde llega el 1 de diciembre de 1830. Se aloja en la Quinta de San Pedro Alejandrino, propiedad del español Joaquín de Mier, donde será atendido por el médico Alejandro Próspero Reverend. Pero la enfermedad hacía estragos en el castigado cuerpo de Bolívar, la fiebre y la tos persistente lo debilitaban extremadamente. El final estaba muy cerca.