31/10/2009

FOTOS DE SANGARARÁ (CUSCO)

Fotos recientes de Sangarará, ubicado en la provincia de Acomayo, región Cusco. En este pueblo las fuerzas de Túpac Amaru II obtuvieron su más resonante victoria militar en la rebelión de 1780.

Foto: Ward Welvaert (Flickr).


Foto: Hananpacha Quispe (Flickr).


Foto: Germán Zecenarro (Panoramio).


Foto: Germán Zecenarro (Panoramio).


Foto: Ursu23 (Picasa).

30/10/2009

LA BATALLA DE SANGARARÁ

Busto de Túpac Amaru II en Sangarará, al sur del Cusco.
Foto: Germán Zecenarro.

El 12 de noviembre de 1780 llegó al Cusco la noticia de la rebelión de Túpac Amaru II en Tungasuca. Inmediatamente los realistas organizaron un ejército de 2000 hombres al mando del corregidor de Quispicanchis Fernando de Cabrera. El batallón de indios fue encabezado por el cacique Pedro Sawaraura. El día 14 estas tropas enrumbaron al sur confiadas en una fácil victoria. No sabían que Túpac Amaru había salido de Tungasuca con 6000 hombres.

En la mañana del 17 de noviembre, cuando Cabrera pasaba por Urcos recibió una orden de la Junta de Guerra del Cusco: debía detenerse para esperar refuerzos. El corregidor desobedeció y avanzó a toda marcha llegando el mismo día a Sangarará. Ya era noche y los realistas acampaban en la plaza cuando se enteraron de la proximidad de las fuerzas tupacamaristas. El corregidor Cabrera ordenó atrincherarse en la Iglesia para resistir hasta que lleguen los refuerzos.

Túpac Amaru II en Sangarará. Dibujo: Josué Maguiña.


En la madrugada del 18 de noviembre de 1780 las fuerzas de Túpac Amaru II rodearon la plaza de Sangarará. El Inca ofreció respetar la vida de los realistas si se entregaban, pero Cabrera rechazó cualquier acuerdo que implique su rendición. Hubo mestizos que intentaron escapar de la iglesia, pero fueron acribillados por orden del corregidor.


Al rayar el alba una pedrada dirigida contra Túpac Amaru inició la sangrienta batalla. Lluvias de piedras y fuego graneado de fusilería caía sobre los combatientes de ambos bandos. Los sitiados ya llevaban la peor parte cuando estalló el polvorín que tenían en la iglesia. Se desplomaron el techo y una de las paredes. Un terrible incendio envolvió a muchos realistas causando gran mortandad en el templo. Entre los setecientos realistas caídos estaban el corregidor Cabrera, el gobernador Tiburcio Landa y el cacique Pedro Sawaraura. De los rebeldes murieron menos de veinte.

Al terminar la batalla el Inca respetó la vida de los prisioneros, mandó curar a los heridos y ordenó la reconstrucción de la iglesia de Sangarará.

Iglesia de Sangarará. Foto: Germán Zecenarro.

29/10/2009

FOTOS DE CHINCHERO (CUSCO)

Imágenes del pueblo de Chinchero, al noroeste del Cusco. Aquí nació y vivió el cacique Mateo Pumacawa.

Foto: Rodrigo Álvarez (Flickr).


Foto: Brooke Anderson (Flickr).


Foto: Rodrigo Álvarez (Flickr).


Foto: Sushicircus (Flickr).


Foto: So_P (Flickr).

CACIQUES ENEMIGOS DE TÚPAC AMARU II

Mateo Pumacawa (1740-1815). Imagen: Diego (Picasa).

Mateo Pumacawa, Pedro Sawaraura y Eugenio Sinanyuca fueron tres de los principales caciques que durante la rebelión de Túpac Amaru II demostraron fidelidad inquebrantable a la Corona española. Al igual que muchos indios nobles del Cusco y el Alto Perú recibieron cartas donde el cacique rebelde les explicaba los objetivos del levantamiento y les invocaba su adhesión. Pero prefirieron no arriesgarse y apostaron por la continuidad del régimen colonial donde poseían diversos privilegios.

Mateo García Pumacawa Chiwantito, cacique de Chinchero (en Urubamba), es el más famoso de ellos. Movilizó miles de indios de su provincia para auxiliar a los realistas en varios combates. Es muy recordada su participación en la defensa del Cusco en enero de 1781. En muchas ocasiones demostró implacable crueldad contra los rebeldes, llegando incluso a despeñar a sus mujeres e hijos como escarmiento. Por su decisiva contribución al triunfo de los españoles recibió elogios de las autoridades del Cusco y del virrey Jauregui; incluso se hizo acreedor de una pensión vitalicia autorizada por Carlos III. Recién en 1814, a los 74 años de edad, se unió a los independentistas, y pagó con su vida tal osadía. Los realistas lo decapitaron en 1815.

Plaza de Chinchero. Foto: Msanfel (Flickr).

Pedro Sawaraura, cacique de Oropesa (en Quispicanchis), fue uno de los primeros en unirse a las fuerzas coloniales y estuvo presente con un batallón de mil indios en la batalla de Sangarará (18-11-1780). Murió combatiendo aquel día.

Eugenio Sinanyuca, cacique de Yauri (en Canchis). Movilizó a sus indios al enterarse de la rebelión tupacamarista, pero fue derrotado y capturado a fines de 1780. Túpac Amaru II le respetó la vida, y Sinanyuca fingió pasarse a su bando. En la primera oportunidad que tuvo, huyó al Cusco logrando reunirse con los realistas.

Otros caciques fieles a España y enemigos mortales de Túpac Amaru II fueron: Diego Choquewanca (Azángaro), Nicolás Rosas (Anta), Manuel Chuquinga (Collao) y Antonio Eguiluz (Paruro).

Feria de Chichero. Foto: Chany14 (Flickr).

28/10/2009

FOTOS DE LA PLAZA DE ARMAS DEL CUSCO

Hermosas fotos de la inolvidable Plaza de Armas del Cusco.

Foto: Jopoloco (Panoramio).


Foto: Fa do Sol (Flickr).


Foto: Flavin (Flickr).


Foto: Txileko (Fotolog).

CACIQUES AMIGOS DE TÚPAC AMARU II

Busto de Tomasa Tito Condemayta en Sangarará. Fuente: Radio Marma.

Entre los caciques que apoyaron a Túpac Amaru II durante la gran rebelión de 1780 destacan dos en forma especial: Jacinto Inkillitupa y Tomasa Tito Condemayta. En la obra de Carlos Daniel Válcarcel "La Rebelión de Túpac Amaru" (Ed. Peisa: Lima, 1973) encontré importantes datos de estos valerosos jefes indígenas:

Jacinto Inkillitupa
era cacique de la parroquia de Hospital en el Cusco. Representa a los caciques que colaboraron de forma subrepticia, con dinero, información o alimentos para los rebeldes. Los españoles apresaron a muchos de ellos llamándolos "inquinados y consentidores". Inkillitupa fue capturado al iniciarse el levantamiento, y lo más probable es que haya muerto en prisión.

Plaza de Armas de Acomayo, región Cusco. Foto: Hananpacha Quispe (Flickr).

Tomasa Tito Condemayta era cacica de Acos, en la provincia de Acomayo. Existen muchos testimonios de su participación directa en la rebelión, donde siempre mostró mucho valor y espíritu de lucha. Es muy recordada la victoria que junto a un batallón de mujeres logró en el histórico Puente de Pillpinto, sobre el río Apurímac, en la región Cusco. Esta heróica mujer murió junto a su Inca. Fue estrangulada en la Plaza de Armas del Cusco aquel 18 de mayo de 1781.

Encontré en Youtube una escenificación de la batalla de Puente de Pillpinto, donde las bravas acomayinas pusieron en fuga a las tropas realistas.


27/10/2009

MICAELA BASTIDAS

Micaela Bastidas (1745-1781). Dibujo: Raúl Valencia.

Micaela Bastidas, la esposa de Túpac Amaru II, cumplió un protagónico papel en la gran rebelión de 1780. Ella fue la principal consejera del Inca, y lo mantenía informado de los movimientos realistas cuando estaba en campaña. Además, desde la ciudad de Tinta (Canchis, Cusco) dirigió el abastecimiento de armas y alimentos para las tropas rebeldes.

Micaela Bastidas se encargó de la logística en la rebelión de 1780.
Dibujo: Josué Maguiña.


Doña Micaela nació en Abancay en 1745. A los 15 años se casó con el joven cacique José Gabriel Condorcanqui con quien tuvo tres hijos: Hipólito, Mariano y Fernando. No dudó en apoyar a su esposo en la gran rebelión anticolonial, pues también estaba harta del mal gobierno, las injustas reformas fiscales y los abusos contra los indios.

Sus cartas dirigidas a Túpac Amaru II durante la guerra evidencian su extraordinaria entrega a la causa revolucionaria. Muchos opinan que si el Inca hubiera tomado el Cusco en los primeros días del levantamiento, como lo exigía Micaela, hubiera sido casi imposible que los realistas la recuperaran.

Al fracasar la sublevación fue capturada y llevada al Cusco, donde fue sentenciada al estrangulamiento. Murió junto a su esposo y su hijo Hipólito en la Plaza de Armas el 18 de mayo de 1781.

Monumento a Micaela Bastidas en Tinta (Canchis, Cusco).
Foto: Álex (Picasa).

26/10/2009

LA MUERTE DEL CORREGIDOR ARRIAGA

Monumento a Túpac Amaru II en Tinta (Canchis, Cusco).
Foto: Alex (Picasa).


Desde la noche del sábado 4 de noviembre de 1780 el corregidor Antonio de Arriaga estaba encerrado y encadenado en una casa de Tungasuca, el cuartel general de Túpac Amaru II. Cuando preguntaba el motivo de su arresto le respondían que era una orden del rey Carlos III, pero no le mostraban ningún documento oficial. El día 8 le comunicaron que fue sentenciado a la horca por sus excesos en los repartos mercantiles y sus abusos en las cobranzas.

Mural del colegio "Túpac Amaru II" de Tungasuca. Foto: Álex (Picasa).

En la mañana del viernes 10 de noviembre una multitud mayoritariamente indígena acudió a la Plaza de Tungasuca. Aquí escucharon al pregonero del Inca anunciando la abolición de los corregimientos, repartos, mitas, alcabalas y aduanas. Gritos de júbilo retumbaron al son de pututos y tambores. Entonces el zambo Antonio Oblitas ahorcó al corregidor Arriaga que arrepentido de sus desmanes suplicó clemencia hasta sus últimos segundos de vida.

El verdugo del corregidor Arriaga fue el zambo Oblitas, su ex esclavo.
Dibujo: Josué Maguiña.

25/10/2009

FOTOS DE YANAOCA (CUSCO)

Monumento a Túpac Amaru II en Yanaoca. Foto: Joie de poulpe (Flickr).

En Yanaoca (cerca de Tinta, Cusco) comenzó la gran rebelión de Túpac Amaru II
el 4 de noviembre de 1780, cuando sus hombres capturaron al corregidor Antonio de Arriaga. Este español era muy odiado por sus tropelías contra los indios de las provincias de Canas y Canchis. Antes de ser capturado había participado de una comida organizada por el cura del pueblo Carlos Rodríguez para celebrar el cumpleaños del rey Carlos III de España.


Iglesia de Yanaoca. Foto: Joie de poulpe (Flickr).


Plaza de Armas de Yanaoca. Foto: Joie de poulpe (Flickr).


Una calle de Yanaoca. Foto: Evaberry (Flickr).


Internet en Yanaoca. Foto: Evaberry (Flickr).


Pequeño puente en Yanaoca. Foto: Bridgink (Flickr).

24/10/2009

TÚPAC AMARU II CONTRA LAS REFORMAS BORBÓNICAS

Túpac Amaru II (1738-1781). Imagen: Choque73 (Fotolog).

La modernización española del siglo XVIII se financió, en gran parte, con un excesivo incremento de la presión fiscal en las colonias. Los reyes borbones implementaron muchas reformas para mejorar la administración de las colonias, poniendo énfasis en la recaudación de los impuestos.

Fue durante el reinado de Carlos III (1759-1788) cuando se implementó la mayor parte de las drásticas reformas fiscales que golpearon a diversos sectores del Virreinato del Perú. Cinco de ellas, las más resistidas por la población peruana, fueron:

1. El incremento de las alcabalas:
del 2 al 4 por ciento en 1772, y del 4 al 6 por ciento en 1776.
2. La aplicación de alcabala a más productos: como el chuño y la coca, que antes estaban exonerados.
3. La creación de las aduanas internas: para revisar estrictamente la mercadería que se trasladaba por el interior del país.
4. Aumento de las tazas del tributo indígena: que los corregidores cobraban a todos los indíos de 18 a 50 años.
5. El empadronamiento de los mestizos: para aplicarles el cobro del tributo indígena.

Para asegurar su cumplimiento el rey Carlos III creó el cargo de Visitador General de la Real Hacienda, y para el Perú nombró al tristemente célebre José Antonio de Areche, quien llegó a Lima en 1777.

El Visitador Areche fue implacable aplicando las Reformas Borbónicas.
Dibujo: Ricardo Fujita.

A pesar de la proliferación de las protestas y revueltas contra las medidas tributarias (como el motín de Arequipa de 1780), el Visitador Areche se mostró insensible ante al clamor popular. A costa del sufrimiento de muchos peruanos, entre 1778 y 1780 se elevaron considerablemente los ingresos del Virreinato y las remesas para la metrópoli.

En este contexto, Túpac Amaru II recogió los sentimientos de indignación y rebeldía de sus compatriotas de diversos orígenes étnicos y sociales, para preparar el levantamiento que pondría fin a tantas exacciones. Al tomar las armas, el 10 de noviembre de 1780, inmediatamente decretó la abolición de las alcabalas, las aduanas terrestres y los corregimientos.

Campesinos de Canas (al sur del Cusco), paisanos de Túpac Amaru II.
Foto: Ojjo (Flickr).

23/10/2009

TÚPAC AMARU II CONTRA LAS MITAS MINERAS

José Gabriel Condorcanqui, Túpac Amaru II.
Imagen: Clickeclick (Deviantart).

En 1777, José Gabriel Condorcanqui estuvo algunos meses en Lima defendiendo sus derechos de descendiente de Túpac Amaru I, que eran reclamados por la familia cusqueña Betancur. Por su biógrafo Carlos Daniel Valcárcel sabemos que se alojó en una casa de la cuadra 5 de jirón Huallaga, frente al Monasterio de la Concepción.

Túpac Amaru II aprovechó este viaje para gestionar ante las autoridades de Lima la exoneración de la mita minera para sus paisanos del corregimiento de Canas y Canchis (Tinta, Cusco). Desde tiempos del virrey Francisco de Toledo los indios de 18 a 50 años eran obligados a trabajar por turnos en las lejanas minas de Potosí, en el Alto Perú (atual Bolivia). Padecían cruel explotación, enfermedades y muerte.

Indios mitayos rumbo a las minas de Potosí. Imagen: Guillermo Álvarez.


Como parte de sus gestiones el cacique le escribió al recién llegado visitador Antonio de Areche, con la esperanza de obtener alivio para sus hermanos cusqueños. De la carta de diciembre de 1777 elegí tres fragmentos elocuentes:

1. "La distancia es un inconveniente gravísimo. Más de doscientas leguas de jornada de ida y otras tantas de vuelta ocupan gravemente la consideración de lástima".

2. "Despídense, o para morir o para no volver más a su patria, venden sus chozas y sus muebles ... cargan con sus mujeres y con sus hijos ... así entran en un camino de más de doscientas leguas de asperezas, de ríos, de cordillera y de puna".

3. "Los dueños quieren indios mitayos porque los tratan más como esclavos, porque los hacen trabajar excesivamente al rigor del castigo y porque les pagan menos".


Indios en las minas de Potosí. Imagen: Arte Historia.

Lamentablemente, ni el visitador Areche ni el virrey Jauregui ni la Real Audiencia hicieron algo para abolir estos trabajos forzados que, según Túpac Amaru II, ocasionaban que "los indios se mueran y las provincias se aniquilen".

22/10/2009

TÚPAC AMARU II CONTRA LOS REPARTOS MERCANTILES

Túpac Amaru II. Dibujo: Manuel Adrianzen (Artelista).

Túpac Amaru contra los repartos mercantiles

Uno de los golpes más duros que sufrieron los indígenas peruanos en el siglo XVIII fue la legalización de los "repartos mercantiles". Ocurrió en 1756, durante el reinado de Fernando VI y el gobierno del virrey Conde de Superunda. Esto le permitió a los corregidores llevar todo tipo de mercancías a sus provincias para venderlas con precios abusivos a los indígenas y caciques que estaban bajo su autoridad. Los indios eran obligados a comprar, incluso productos que no necesitaban.
El historiador John Rowe afirma que antes de la rebelión de José Gabriel Condorcanqui hubo "docenas de casos de asesinatos de corregidores, generalmente motivados por repartos excesivos".

Algo muy interesante es leer el testimonio de Túpac Amaru II sobre "este maldito y viciado reparto":

"De suerte que los géneros de Castilla se han cogido por montón, y lo más ordinario, que están a dos o tres pesos, nos amontonan con violencia por diez o doce pesos: el cuchillo de marca menor, que cuesta un real, nos dan por un peso, la libre de fierro ruin a peso, la bayeta de la tierra de cualquier color que sea, no pasa de dos reales y ellos nos la dan a peso. Fuera de esto nos botan alfileres, agujas de Cambray, polvos azules, anteojos, estampitas, y otras ridiculeses como estas. A los que somos algo acomodados, nos botan fondos, terciopelos, medias de seda, encajes, hebillas, ruán en lugar de olanes y cambrayes, como nosotros los indios usáramos estas modas españolas, y luego en unos precios exorbitantes, que cuando llevamos a vender, no volvemos a recoger la veinte parte de lo que hemos de pagar al fin."

Estas líneas las escribió Túpac Amaru II al visitador Antonio de Areche el 5 de marzo de 1781, y nos confirman que el sistema de "repartos mercantiles" fue una de las principales causas de la Gran Rebelión de 1780.

21/10/2009

DESCUBREN 17 ESTATUAS EN CHAN CHAN

Las estatuas tienen 60 centímetros de altura. Fotos: Renzo Guerrero de Luna.

Chan Chan fue la capital del antiguo reino Chimú (1000 d.C.-1470 d.C). Se ubica en Trujillo, en la costa norte del Perú. El arqueólogo Cristóbal Campana anunció el descubrimiento de 17 estatuas antropomorfas de madera en el palacio del palacio Ñain An, uno de los últimos en ser construidos en la ciudad de barro más grande de América.


Los personajes tallados representan hombres sosteniendo caracoles y mujeres con conchas spondylus. Las investigaciones sobre las funciones de los ídolos dentro del universo mágico chimú recién comienzan, pero se sospecha que fueron importantes en los ritos funerarios de los grandes monarcas herederos de Tacaynamo, fundador de Chan Chan.

Las fotos y la infografía de este post fueron publicadas ayer, con un informe de Renzo Guerrero en la edición impresa de "El Comercio".


20/10/2009

LOS TESOROS DEL SEÑOR DE ÚCUPE

El Señor de Úcupe fue descubierto el año 2008.
Foto: Proyecto Huaca El Pueblo.

Los tesoros del Señor de Úcupe

La tumba del Señor de Úcupe (siglo IV d.C.) es tan importante y sorprendente como la del famoso Señor de Sipán. Anteayer, el arqueólogo Joaquín Narváez Luna nos pasó un portal con preciosas imágenes de los recientes hallazgos de Steve Bourget y Bruno Alva Meneses en la Huaca El Pueblo de Úcupe (Lambayeque), y al visitarlo quedé impresionado. Elegí una de las preciosas máscaras del gobernante mochica para esta entrada, y recomendarles la página que titula "The Lord of Úcupe". Ingresa, y dime si no quedas deslumbrado.

19/10/2009

DON RAMÓN CASTILLA EN PINTURA


También para mí fue una agradable sorpresa ver este excelente cuadro del presidente Ramón Castilla, pintado por Enrique Camino Brent (1909-1960). Si quieren ver más obras de este gran artista peruano no se pierdan la galería que publicó el maestro
Heduardo en su blog "Hojas de Vida".

LA JUVENTUD DE TÚPAC AMARU II

José Gabriel Condorcanqui, Túpac Amaru II (1738-1781).
Pintura: Francisco Abril de Vivero.

En el Colegio de Caciques San Francisco de Borja del Cusco José Gabriel Condorcanqui estudió entre los años 1750 y 1760. Ahí sus maestros jesuitas le inculcaron la fe católica que lo acompañó hasta el fin de sus días. Fue muy bueno en latín y aritmética. Es posible que ya en esos años haya leído "Los Comentarios Reales" del Inca Garcilaso de la Vega. Esta obra le hizo conocer la grandeza del Tahuantinsuyo y admirar el gobierno paternalista de sus ancestros, los Sapa Incas.

Local del Colegio de Caciques "San Francisco de Borja" del Cusco.
Foto: Davequickbrownfox (Flickr).


No hay muchos datos de sus años juveniles en el Cusco, pero es de suponer que se interesó mucho en la historia incaica y que frecuentó las maravillas arquitectónicas de la Ciudad Imperial, como Sacsayhuaman y Coricancha. También lo imaginamos caminando con otros indios y mestizos de sangre real, compartiendo ricas historias y tradiciones de sus antepasados.

Cuando ya había cumplido 22 años se casó con Micaela Bastidas Puyucawa, joven mestiza (algunos sostienen que era "zamba") de 15 años. El matrimonio se realizó en la iglesia Nuestra Señora de la Purificación, en el pueblo de Surimana, el 25 de mayo de 1760. Al año siguiente, nació su primer hijo, Hipólito, y en 1762 el segundo, Mariano.

Micaela Bastidas (1745-1781). Foto: Olfer (Flickr).

Para su fortuna, José Gabriel Condorcanqui había heredado una considerable cantidad de mulas y caballos, por lo que trabajó como arriero, transportando mercancías por diferentes pueblos y ciudades de la Cordillera de los Andes. Recién en 1766, cuando tenía 28 años, logró su reconocimiento oficial como cacique, con lo que su estatus mejoró notablemente. En España reinaba Carlos III; en Perú gobernaba el virrey Manuel Amat y Juniet. Faltaba un año para la expulsión de los jesuitas.