29 mar. 2010

EL LANZÓN MONOLÍTICO

El Lanzón Monolítico

El destacado arqueólogo Luis Guillermo Lumbreras describió así al famoso Lanzón Monolítico del Templo Viejo de Chavín en su obra De los pueblos, las culturas y las artes del Antiguo Perú:

“En el viejo templo se encuentran dos grupos de galerías superpuestas, que adoptan, en general, la forma de cruz. En el centro mismo de la galería inferior se encuentra clavada una escultura de piedra que adquiere la curiosa forma de una punta de lanza o un cuchillo, por lo que se le conoce con el nombre de Lanzón. Esta piedra está decorada en casi en su totalidad con un motivo muy estilizado y que seguramente representa alguna divinidad importante dentro del culto de Chavín. El Lanzón mide 4.53 m de longitud.

La representación mitológica de esta escultura ha sido llamada el Dios riente por Rowe. Es un personaje felínico antropomorfizado, de pie, con los dedos de los pies y las manos terminados en garras, el brazo derecho hacia arriba y el izquierdo hacia abajo.


La cara es más bien felínica; la boca de labios gruesos con los extremos hacia arriba le dan el aspecto de riente; un gran colmillo le sale por encima del labio inferior, la nariz es apenas proyectada. Las cejas y los cabellos se convierten en serpientes. Las orejas tienen un gran arte. Su vestido termina en flecos sin llegar a cubrir totalmente los miembros inferiores. Tanto el cinturón como el mango del lanzón están decorados con cabezas de felinos. En todos los casos, como es propio del arte Chavín, los ojos tienen las pupilas mirando hacia arriba.

El dios riente es más bien un dios fiero, y, como bien dice Tello, su hocico es agestado y duro, pues los labios contraídos imprimen a la fisonomía el gesto irritado de las fieras. Cabría pues, mejor, llamarle el dios irritado, si se le quiere dar un nombre.”