14 abr. 2010

LA NIÑEZ DE FRANCISCO PIZARRO

Estatua de Francisco Pizarro en Trujillo, España.
Foto: Juanluisgx (Flickr).

La niñez de Francisco Pizarro
Texto: Arturo Gómez

Era 1478, en la pequeña ciudad amurallada de Trujillo, en la provincia de Cáceres (Extremadura), cuando una humilde muchacha llamada Francisca González quedó embarazada del adolescente Gonzalo Pizarro. Ella era hija de modestos comerciantes; mientras que el jovenzuelo era hijo don Hernando Alonso Pizarro, hidalgo y soldado de la reina Isabel de Castilla.

La joven madre bautizó al bebe como Francisco Pizarro González, pero sufrió mucho al saber que su pareja se incorporó al ejército de la Corona para alejarse de las responsabilidades con el niño. Muchos años después retornaría a Trujillo para casarse con Inés Rodríguez, con quien tuvo su único hijo legítimo y heredero, Hernando Pizarro. Fuera del matrimonio, tuvo a Juan y Gonzalo.

Francisca González, la madre abandonada, empezó a ganarse la vida vendiendo ropa usada, que también era negocio de sus padres, apodados Los Roperos. Es muy probable que el pequeño Francisco la haya acompañado y ayudado desde que tuvo fuerzas para ello. Su infancia transcurrió entre las ferias y los campos de Extremadura, sin asistir nunca a la escuela, por lo que creció analfabeto. Esto no le impidió conocer las historias de viejos extremeños y valientes cristianos, vencedores de los moros en las mil y un batallas de la llamada Guerra de Reconquista Española.

Los historiadores Antonio del Busto Duthurburu y Rafael Varón Gabai, cuyas obras son nuestras principales fuentes, coinciden en citar un documento de 1529 donde algunos testigos aseguraron haber visto al niño Francisco Pizarro en casa de su abuelo paterno. Es probable que el viejo Hernando Alonso Pizarro invitara ocasionalmente al muchacho para contarle sus antiguas hazañas y darle algunas propinas que lo alegraban. Continúa aquí >>