2 jul. 2010

INICIO DE LA MARCHA A CAJAMARCA

Los españoles subiendo a Cajamarca por la Cordillera de los Andes.
Dibujo: Miguel Ángel Yzaguirre.

Inicio de la marcha a Cajamarca

Estando en San Miguel de Tangarará, Francisco Pizarro recibió a varios curacas de las regiones de Piura y Lambayeque que le ofrecieron su ayuda para derrotar a Atahualpa, quien se hallaba en Huamachuco, celebrando las victorias de sus generales Quisquis y Calcuchímac en la sierra sur del Perú. El 24 de setiembre de 1532, Pizarro y su pequeño ejército salieron de San Miguel, dejando a 50 hombres al mando Antonio Navarro. Se dirigieron hacia el valle de Piura, adonde llegaron tres días después. De aquí el Gobernador envió a Hernando de Soto y 60 jinetes rumbo a Caxas, una fortaleza inca en tierra de indios cañaris. La guarnición atahualpista del lugar atacó a Soto, pero fueron masacrados por la caballería hispana, lo que causó alegría de la población cañari que detestaba la dominación incaica y al poderoso Atahualpa. Poco después llegó a Caxas un embajador de Atahualpa llamado Maica Huillca, quien acompañó a Soto para encontrarse con el jefe de todos los barbudos.

El escuadrón de Soto y Maica Huillca alcanzaron a Pizarro en Sarán. El embajador indígena preguntó quiénes eran, de dónde venían y qué querían. Pizarro respondió que eran cristianos que llegaban de España para hacer alianza con Atahualpa y "servirle en sus guerras". Maica Huillca le advirtió que el Sapa Inca estaba enterado de sus robos y tropelías. Entonces le entregó los regalos enviados por Atahualpa: varios patos despellados y dos fortalezas de cerámica. Esto fue interpretado como una amenaza del rey inca y una advertencia de su poderío.

Prosiguiendo su marcha, Pizarro pasó por Motupe, Jayanca y Túcume. El 6 de noviembre de 1532 llegó a Saña. Aquí se detuvo al enterarse que Atahualpa había regresado de Huamachuco a Cajamarca. Dos días después ordenó el ascenso a la Cordillera de los Andes. No tenía intenciones de rehuir al Sapa Inca; por el contrario, pensaba darle un ataque sorpresivo y capturarlo lo más pronto posible. Contaba con 62 jinetes, 102 infantes y algunas decenas de esclavos e indios auxiliares. Algunos soldados opinaban que era muy temerario ir a Cajamarca, pero el Capitán extremeño los convenció recordándoles los tesoros que obtuvieron Hernán Cortés y sus hombres cuando capturaron a Moctezuma II. Continúa aquí >>