21 sep. 2010

MANCO INCA EN OLLANTAYTAMBO

Manco Inca con armas españolas en la batalla de Ollantaytambo.
Dibujo: Willy Zeballos.

Manco Inca en Ollantaytambo
Texto: Arturo Gómez

Después de atacar el Cusco en mayo de 1536, Manco Inca se instaló en su cuartel general de Ollantaytambo, la magnífica fortaleza situada en el valle del río Urubamba. Debía rehacer sus fuerzas y esperar un mejor momento para pasar nuevamente a la ofensiva. Sin embargo, los españoles no pensaban esperar un nuevo ataque de los rebeldes.

Sesenta jinetes, treinta peones y cerca de 30 mil indios aliados salieron del Cusco rumbo a Ollantaytambo. El jefe de la expedición era nada menos que el experimentado Hernando Pizarro, cuyo objetivo principal era matar o capturar al Inca rebelde. Grande fue la sorpresa cuando al llegar al fortín incaico le salieron al frente miles de guerreros incaicos lanzando arengas y haciendo “estruendo de sus bocinas y tambores”.

El ataque fue feroz y el choque excesivamente sanguinario. Los defensores lanzaron lluvias de flechas y piedras que hacían retroceder a los barbudos y aliados. Después de algunos intentos, el mismo Hernando Pizarro se puso a la cabeza de una nueva carga, pero fue recibido por Manco Inca a caballo con un escuadrón de jinetes indígenas que tenían espadas castellanas, rodelas y morriones. Los caballos y las armas habían sido tomados en el ataque al Cusco y por Quizu Yupanqui en las victorias que tuvo cuando avanzaba a Lima. Ver a los indios con armas occidentales aterrorizó a los barbudos y obligó a Hernando Pizarro a un precipitado regreso Cusco. La batalla de Ollantaytambo es recordada como la más grande victoria de Manco Inca sobre los invasores hispanos.

Cuando Manco Inca continuaba sus preparativos para recuperar la Capital del Tahuantinsuyo, en marzo de 1537 recibió una carta de Diego de Almagro, que regresaba de su fracasada expedición a Chile, donde le proponía unir sus fuerzas y juntos capturar el Cusco. Incluso, Almagro y su gente se acercaron a Ollantaytambo para entrevistarse con el Sapa Inca, pero éste creyó que el manchego fingía amistad para capturarlo, y envió a 15 mil guerreros para perseguirlo hasta echarlo del valle de Urubamba.

Nunca sabremos qué hubiera pasado si se hubiera concretado una alianza entre Diego de Almagro y Manco Inca, lo cierto es que el español se alió con otros nobles incaicos (Inca Paullo, Waypar e Inguil) y tomó el Cusco el 8 de abril de 1537. Un mes después Manco Inca decidió trasladar su cuartel general a las montañas selváticas de Vilcabamba. Continúa aquí >>