18 oct. 2010

CRISTÓBAL COLÓN EN LA ISLA GUANAHANÍ

Europeos y lucayos en la isla Guanahaní, el 12 de octubre de 1492.
Pintura: José Garnelo y Alda.


Cristóbal Colón en la isla Guahananí

Aquel 12 de octubre de 1492 Cristóbal Colón conoció a los nativos de la isla Guanahaní o “San Salvador”. Ellos se llamaban a sí mismos “lucayos” (isleños) y pertenecían al grupo de los taínos que se extendían por las islas Bahamas, Cuba y Santo Domingo. Un grupo de ellos presenció el desembarco de los españoles y su ceremonia de toma de posesión en nombre de los Reyes Católicos.

Los aborígenes no se imaginaban el trágico destino que les esperaba. Muchos se acercaron con obsequios (papagayos, ovillos de algodón y azagayas) a Cristóbal Colón, quien al verlos tan pacíficos pensó en lo fácil que sería convertirlos al cristianismo. Los barbudos respondieron con gestos amistosos y les entregaron cuentas de vidrio y cascabeles.

En las horas siguientes los españoles exploraron la isla tratando de averiguar si tenía lo que más buscaban: oro y especias. El día 13, Colón estuvo en la nao “Santa María” recibiendo más regalos que los “indios” le llevaban en sus frágiles canoas. Creyendo que era un enviado de los dioses le obsequiaban incluso las laminillas de metal que llevaban por narigueras.

El 14, el Colón ordenó buscar otras tierras más ricas que “San Salvador”. De aquí se llevó a siete muchachos para convertirlos en “lenguas” (traductores). Uno de ellos, bautizado como Diego, aprendió muy rápido el castellano y se convirtió en el intérprete personal del Almirante. Otros dos huyeron, y los demás murieron por causas que se desconocen.

En los días siguientes los europeos descubrieron una pequeña isla a la que Colón llamó “Santa María de la Concepción” (hoy Cayo Rum) y dos mayores bautizadas como “Fernandina” (Log Island) e “Isabela” (Crooked Island). En estas vieron que los nativos usaban camas flotantes (hamacas) y aspiraban el humo del tabaco. Los cristianos no tardaron en imitarlos. Por datos de los isleños el Almirante supo que al suroeste de las Bahamas se situaba la gran isla de Cuba, donde había mucho oro y otras riquezas. Hacia ahí enrumbó Colón, estaba emocionado, creía que se aproximaba a Cipango (Japón) o Catay (China). Continúa aquí >>