JUICIO Y MUERTE DE ATAHUALPA
Juicio y muerte de Atahualpa
Atahualpa prisionero. Dibujo: Suárez del Árbol.
La llegada de su socio Diego de Almagro hizo pensar a Francisco Pizarro que ya contaba con la fuerza militar suficiente para marchar rumbo al Cusco, pero no sabía qué hacer con el Sapa Inca cuando cumpla con el rescate ofrecido. Algunos (Almagro, Valverde y Felipillo) opinaban que debían darle muerte; otros (Hernando Pizarro y Hernando de Soto) proponían enviarlo a España para que el Emperador Carlos V decida. Por su parte, los indios huascaristas apoyaban a los primeros.
Dibujo: Theodore de Bry.
Atahualpa, entonces exigió su libertad, pero Francisco Pizarro lo retuvo acusándolo de haber mandado reunir tropas para atacar a los cristianos. Esto era una calumnia de Felipillo y los huscaristas, pero sirvió de pretexto para hacer una “parodia de juicio” y condenar a muerte al rey cautivo. El “tribunal” estuvo presidido por Francisco Pizarro y los cargos contra Atahualpa fueron doce, siendo los principales: haber usurpado el poder, matar a Huáscar y planificar una rebelión contra los españoles. Como no se había hecho cristiano, lo sentenciaron a morir quemado vivo.
Atahualpa en el patíbulo. Imagen: El Bibliómata (Flickr).
El 26 de julio de 1533, en la Plaza de Cajamarca se preparaba la hoguera cuando el fraile Vicente Valverde logró que Atahualpa acepte bautizarse prometiéndole conmutarle la pena de hoguera por la del garrote. El Sapa Inca fue nombrado Francisco, en honor a su padrino, el Gobernador. El mismo día, antes de morir estrangulado, ofreció el triple del oro y la plata que ya había entregado si le daban más tiempo, pero ni aún así logró evitar su ejecución. Los españoles sabían que matando a Atahualpa se aseguraban la fidelidad de los huascaristas, quienes prometían todo su apoyo para el ansiado viaje al Cusco.
Los funerales de Atahualpa. Pintura: Luis Montero.







