18/12/2010

SEGUNDO GOBIERNO DE ANDRÉS AVELINO CÁCERES

Busto de Andrés Avelino Cáceres en su museo de Miraflores.
Foto: Arturo Gómez Alarcón.

Segundo gobierno de Andrés Avelino Cáceres

El general Andrés Avelino Cáceres inauguró su segundo gobierno el 10 de agosto de 1894, cuando los líderes opositores ya habían sublevado a varias provincias para derrocarlo violentamente. El gobierno suspendió las garantías individuales e impuso fuertes multas a los periódicos (El Comercio, El Callao) que informaban sobre los avances del principal caudillo rebelde: Nicolás de Piérola.

Don Nicolás de Piérola, procedente de Iquique (Chile), llegó de forma subrepticia a Pisco (24 -10-1894) para ponerse al mando de la Coalición Nacional, alianza que había formado los partidos Demócrata, Civilista y Unión Cívica. Al llegar a Chincha se autoproclamó “Delegado Nacional” y avanzó con su ejército de “montoneros” (milicianos mal armados, pero muy aguerridos) hacia Cañete y Matucana. En enero de 1895 instaló su cuartel general en Cieneguilla (al sur de Lima).

En Lima la situación se hacía cada vez más crítica. El presidente Andrés Avelino Cáceres aumentó los impuestos y recortó el sueldo de los empleados para reforzar al ejército. Encima, muchos ciudadanos eran acusados de conspiración y eran llevados a los calabozos. En el interior del país las fuerzas del gobierno detenían, torturaban y fusilaban rebeldes capturados. Mientras más crecía el odio contra Cáceres, más aumentaba la esperanza de que Piérola derroque pronto al tirano.

Nicolás de Piérola y sus montoneros ingresando a Lima la mañana del 17 de marzo de 1895. Pintura: Juan Lepiani.

Piérola ataca Lima

La noche del 16 de marzo de 1895, Nicolás de Piérola y sus tropas enrumbaron a Lima, donde estaban atrincheradas las fuerzas caceristas. Los primeros choques se produjeron en Barrios Altos, en la madrugada del día 17. Por la mañana, Piérola logró instalar su cuartel en la Plazuela del Teatro, a pocas cuadras del Palacio de Gobierno. La lucha fue muy sangrienta en todas las calles que dan acceso a la Plaza de Armas. Muchos vecinos pierolistas sacaron sus rifles para disparar sobre los caceristas desde sus techos y balcones, permitiendo que las tropas rebeldes ganen las principales calles del centro de la ciudad. En la mañana del 18 de marzo cerca de dos mil muertos y heridos cubrían las pistas y veredas de la capital. Y la lucha continuaba.

La renuncia de Cáceres

Por fortuna, aquel día Andrés Avelino Cáceres recibió al Nuncio Apostólico José Macchi, representante del cuerpo diplomático, quien lo convenció para que renuncie y marche al exilio. El monseñor le dijo: “General, a usted hoy le odian hasta las piedras. No vale la pena que derrame más sangre. Aunque venza, ya usted no podrá gobernar”. Se firmó un armisticio y se formó una Junta de Gobierno integrada por dos caceristas, dos pierolistas y presidida por don Manuel Candamo (civilista), quien convocó a elecciones (Nicolás de Piérola fue el único candidato). Cáceres enrumbó a Buenos Aires y poco después viajó a Europa. Nunca más intentó ser Presidente del Perú.

Vista de la Plazuela del Teatro (cuadra 2 de jirón Huancavelica) a finales del siglo XIX. Allí estuvo el cuartel general de Nicolás de Piérola en la Guerra Civil de 1895. Foto: Eugenio Courret.

16/12/2010

LAS ELECCIONES DE 1894

Busto de Andrés Avelino Cáceres en su museo de Miraflores.
Foto: Arturo Gómez Alarcón.

Las elecciones de 1894

Después de cuatro años de gobierno sin hechos de mayor trascendencia, Remigio Morales Bermúdez convocó a elecciones para el 28 de marzo de 1894. Como candidato oficialista se inscribió el general Andrés Avelino Cáceres (Partido Constitucional); mientras que la oposición lanzó la candidatura de don Mariano Valcárcel (Unión Cívica y Partido Civilista). Don Nicolás de Piérola, después de haber fugado en 1891, estaba exiliado en Chile y no podía participar.

Faltando cinco días para las elecciones, el presidente Morales Bermúdez cayó gravemente enfermo de una apendicitis aguda y fue hospitalizado. Legalmente, el gobierno debía ser asumido por el primer vicepresidente Alejandrino del Solar, pero Andrés Avelino Cáceres le exigió declinar por haberse alejado del Partido Constitucional. Entonces, el gobierno fue asumido por el segundo vicepresidente Justiniano Borgoño, siendo reconocido por el Consejo de Ministros y los jefes del ejército adictos al partido cacerista. Esta arbitrariedad, destinada a garantizar la victoria electoral de Cáceres, provocó la airada protesta de la oposición y el retiro de la candidatura de don Mariano Valcárcel.

Los médicos programaron la operación del presidente Morales Bermúdez para la noche del 28 de marzo de 1894, por lo que se postergó la jornada electoral de esta fecha. Morales Bermúdez no resistió la operación y falleció el mismo día. Poco después se llevó a cabo la elección presidencial y solo acudieron a votar los caceristas. Ganó el único candidato: Andrés Avelino Cáceres.

La forma abusiva con la que los constitucionales lograron la reelección de Andrés Avelino Cáceres provocó levantamientos en varios puntos del país. Muchos admiradores del “Brujo de los Andes” quedaron decepcionados por su actuación nada democrática. El nuevo gobierno estaba totalmente deslegitimado y ordenó una implacable represión contra los rebeldes. En este contexto regresó al Perú don Nicolás de Piérola (octubre de 1894), quien logró unificar las fuerzas opositoras y encabezó la lucha contra el desprestigiado “Héroe de la Breña”.

Retrato de Nicolás de Piérola en una pintura del Museo de Arqueología, Antropología e Historia del Perú. Foto: Arturo Gómez Alarcón.

13/12/2010

LAS ELECCIONES DE 1890

Retrato de Andrés Avelino Cáceres en el Museo del Parque Reducto Nº 2 de Miraflores. Foto: Arturo Gómez Alarcón.

Las elecciones de 1890

Quiso el presidente Andrés Avelino Cáceres que lo sucediese su antiguo lugarteniente y amigo Remigio Morales Bermúdez, veterano de la Guerra contra Chile. Esta candidatura contó con el apoyo del Partido Constitucional, el ejército y la mayoría de congresistas.

El Partido Civilista se distanció de Cáceres y lanzó la candidatura de Francisco Rosas, quien tenía el respaldo de los sectores acomodados de Lima (oligarcas) y el interior del país (gamonales).

El Partido Demócrata anunció la candidatura de su líder Nicolás de Piérola, caudillo de gran arraigo en los sectores populares. Al ver que se perfilaba como favorito, el presidente Cáceres ordenó encarcelarlo, usando como pretexto el golpe de estado que Piérola había liderado en diciembre de 1879.

Nicolás de Piérola Villena, el principal enemigo político de Andrés Avelino Cáceres a finales del siglo XIX. Foto: Colección Elejalde (Archivo Histórico Riva Agüero).


Un último candidato fue el escritor Manuel Gonzales Prada.

La votación se realizó el 13 de abril de 1890. El escrutinio, llevado a cabo en el Congreso, dio la victoria al coronel Morales Bermúdez con 2899 votos. Segundo quedó Rosas con 1315, y último Gonzales Prada con 52.

Satisfecho, Andrés Avelino Cáceres alistó maletas para descansar en Europa. Regresaría recargado en 1894, para ser Presidente otra vez.

Remigio Morales Bermúdez se convirtió en Presidente del Perú con "ayudita" de Andrés Avelino Cáceres.

10/12/2010

PRIMER GOBIERNO DE ANDRÉS AVELINO CÁCERES

Andrés Avelino Cáceres hacia 1880.
Foto: Cosme Rodrigo.

Primer gobierno de Andrés Avelino Cáceres


Al asumir el mando (3 de junio de 1886) Andrés Avelino Cáceres expresó su confianza en que los peruanos unidos contribuyan en la reconstrucción del país, esquilmada y empobrecida por la Guerra contra Chile y la Guerra Civil. Recibió el respaldo de su Partido Constitucional y el apoyo del Partido Civil (encabezado por Francisco Rosas) y la Unión Cívica (dirigida por Mariano Valcárcel). Se mantuvieron en la oposición el Partido Demócrata (de Nicolás de Piérola) y el Partido Liberal (de José María Quimper).

Medidas económicas

El hecho de mayor trascendencia fue la negociación y firma del Contrato Grace (1886-1889), por el cual se solucionó el problema de la deuda externa (51 millones de libras), cediendo a los banqueros ingleses los ferrocarriles (por 66 años), 3 millones de toneladas de guano y 33 cuotas de 80 mil libras anuales. Los principales críticos del acuerdo fueron José María Quimper y José Arnaldo Márquez. Los acreedores fundaron al “Peruvian Corporation” (1890) para la administración, reconstrucción y expansión de las vías férreas.

Otro suceso clave fue la eliminación de los billetes fiscales (Sol de Papel) que durante la guerra fueron emitidos por millones y quedaron muy devaluadas. Las rentas de aduanas, las contribuciones personales y la minería permitieron la acuñación de monedas metálicas y la restauración del Sol de Plata. El gobierno estableció un cronograma de canje y millones de billetes fueron incinerados.

También se dio una Ley de Consolidación de la Deuda Interna, por la cual se reconocieron y pagaron las deudas adquiridas durante la Guerra contra Chile y la Guerra Civil de 1884-1885. Finalmente, se debe mencionar el establecimiento de impuestos al tabaco, opio, alcohol y papel sellado.

Banquete ofrecido por Andrés Avelino Cáceres en el Palacio de la Exposición de Lima (12 de noviembre de 1889). Dibujo: Carlo Fabbri.

Otros hechos importantes:

- Se crean las Juntas Departamentales (1886), con el objetivo de descentralizar la recaudación de las contribuciones e invertirlas en provecho de los mismos pueblos tributarios.
- Se suprimen el Tribunal del Consulado y se crea la Cámara de Comercio de Lima (1888).
- Se funda la Sociedad Geográfica de Lima (1888).
- Se inaugura el alumbrado eléctrico en el Centro de Lima (1886), a cargo de la Empresa Peruvian Electric Constructión and Supply Company.
- Se instala el servicio telefónico en Lima (1888), a cargo de Bacigalupi y Cia. Los primeros abonados vivían en Lima, Callao, Miraflores, Barranco y Chorrillos.
- Se funda el Banco Italiano (1888), hoy llamado Banco de Crédito del Perú.
- Se reorganiza el ejército y se reabre la Escuela Militar (1889). También llegó el buque de guerra “Lima”.
- Se importaron las primeras bicicletas (1889).
- Se funda la Fábrica Nacional de Tejidos Santa Catalina, en la avenida Grau (1889). La fábrica de tejidos de Vitarte fue adquirida por compañía la inglesa Peruvian Cotton (1890).
- Se instala en Talara la London Pacífic Petroleum Company para explotar los pozos petroleros de la Brea y Pariñas (1890).

Estatua de Andrés Avelino Cáceres en el Palacio de Gobierno del Perú.
Foto: Arturo Gómez Alarcón.

06/12/2010

SOBRE LA IMPORTANCIA DE ESTUDIAR HISTORIA

Estudiantes chilenos en la movilización del último 25 de noviembre.

Desde la década de 1990 en el Perú y muchos países de Latinoamérica es cada vez menor el tiempo para estudiar la asignatura de Historia en los colegios. La mayor parte de jóvenes terminan la secundaria sin los conocimientos básicos de la materia. Incluso, muchas universidades ya la suprimieron de sus exámenes de admisión. El historiador y blogger José Ragas (Universidad Católica) escribió sobre el tema, a propósito de un nuevo libro de Andrés Oppenheimer y las recientes protestas chilenas contra el recorte de horas de tan importante asignatura.

(Nuevos) Combates por la Historia
Por: José Ragas

El título del libro no puede ser más provocador: ¡Basta de historias! La obsesión latinoamericana con el pasado y las doce claves del futuro (2010). Escrito por el periodista argentino Andrés Oppenheimer, en el mismo se plantea una idea tan simple como inquietante: “La obsesión latinoamericana con la historia nos está robando tiempo y energías para concentrarnos en el futuro” (p. 382). Es decir, dejemos de estudiar Historia para dedicarnos a algo más productivo: ciencias o ingeniería, en todo caso.

Las recientes celebraciones por los Bicentenarios y el uso político que algunos presidentes latinoamericanos buscaron sacar del mismo al ensalzar a los padres fundadores lleva al autor a considerar que nuestra lectura del pasado, a partir de este episodio en particular, es un obstáculo para obtener el tan ansiado desarrollo. No le falta razón en varios aspectos, como la necesidad de adaptarnos a un mercado competitivo, no confiar en los recursos naturales o establecer políticas educativas más adecuadas. Pero su planteamiento central es escalofriante, ya que promueve la formación masiva de técnicos sin un mayor conocimiento en otras áreas. (Seguir leyendo en "Historia Global")

03/12/2010

ANDRÉS AVELINO CÁCERES CONTRA MIGUEL IGLESIAS

Andrés Avelino Cáceres y su caballo "Elegante". Detalle de una pintura del Museo del Museo Andrés A. Cáceres, en Miraflores. Foto: Arturo Gómez Alarcón.

Andrés Avelino Cáceres contra Miguel Iglesias

Andrés Avelino Cáceres se opuso rotundamente al Tratado de Ancón (20 de octubre de 1883) que cedía en favor de Chile el departamento de Tarapacá ( a perpetuidad), y las provincias de Tacna y Arica (hasta la realización de un plebiscito). También se negó a reconocer el gobierno del general Miguel Iglesias, considerándolo traidor a la patria y sumiso a los intereses chilenos. Sin embargo, sus mal armadas milicias eran insuficientes para continuar la guerra contra los chilenos que a mediados de 1884 aún ocupaban algunas regiones del país. Por ello, el 6 de junio de 1884 lanzó un manifiesto reconociendo la validez del Tratado de Ancón, pero anunciando que se mantenía en armas contra Miguel Iglesias.

A comienzos de agosto de 1884 terminaron de retirarse del Perú todas las tropas chilenas, y esto fue aprovechado por Cáceres para atacar Lima. Sus hombres llegaron a controlar algunas cuadras del Centro Histórico, pero pronto fueron vencidos por el coronel iglesista José Rosas Gil y se batieron en retirada hacia la sierra central. Pero el “Héroe de la Breña” organizó un nuevo ejército con 3000 voluntarios de Huancayo, Huancavelica, Ayacucho, Apurímac y Cusco, armándolos con fusiles provenientes de Bolivia.

En junio de 1885, se realizó en Jauja una negociación de paz. Los representantes del presidente Iglesias ofrecieron una plenipotencia en Europa para Cáceres si es que reconocía al gobierno, pero el “Brujo de los Andes” rechazó la oferta, y exigió la formación de una Junta de Gobierno que de inmediato convoque a elecciones presidenciales y parlamentarias.

Miguel Iglesias.

La “Huaripampeada”.

Decidido a acabar con los rebeldes, Miguel Iglesias ordenó una gran ofensiva al mando del coronel Gregorio Relayze. Utilizando el Ferrocarril Central las tropas del gobierno llegaron a Chicla, de donde marcharon a La Oroya y Jauja. Aquí, la retaguardia del ejército cacerista presentó batalla y se batió en retirada. Los iglesistas creyéndose victoriosos llegaron hasta Huancayo. Pero Cáceres y el grueso de su ejército estaban en Huaripampa y destruyeron los puentes que comunicaban Huancayo con La Oroya, dejando encerradas a las fuerzas de Relayze en el valle del Mantaro. Esto le permitió a Cáceres llegar a Chicla y tomar el Ferrocarril Central, mediante el cual llegó rápidamente a Lima.

La renuncia de Miguel Iglesias.

Sorprendido por la llegada de Andrés Avelino Cáceres, Miguel Iglesias intentó resistir en el centro de la capital, pero fue inútil. Después de tres días de combates, el 1 de diciembre de 1885 Iglesias ofreció dimitir para cederle el mando a un Consejo de Gobierno que debía tener representantes de ambos mandos. Cáceres aceptó e Iglesias renunció el día 3 y se asiló en un buque italiano anclado en el Callao. El Consejo de Gobierno, encabezado por Antonio Arenas, convocó a elecciones presidenciales y legislativas, resultando vencedores Cáceres y su Partido Constitucional.